No sé, aquí se está bastante bien. Pero es algo que tengo que hacer, salir allí fuera e intentarlo. Nunca he salido de aquí, mi ceguera siempre ha paralizado cualquier deseo de emancipación. Pero he de tener valor, muchos otros lo han hecho antes y han logrado su propósito. ¡Yo no soy menos que ellos! ¡Sí, voy a hacerlo! Aquí estoy muy bien, pero hay algo dentro de mí que me obliga a buscar el futuro lejos de este sitio, aunque quizá vuelva de visita cuando haya madurado lo suficiente, tal vez no a este lugar exactamente, pero sí a otros muy parecidos.
Allí creo ver la puerta que me llevará a mi destino. ahora vuelve a acecharme la duda, pero también veo cada vez más claro que tengo que hacerlo. Quizá no es la duda la que vuelve a mi diminuta conciencia, sino el miedo creciente. Aunque dicen que los que son como yo no pueden sentir nada que tenga relación con la conciencia; pero aquellos que lo dicen nunca tuvieron que hacer tal hazaña, o al menos no tan sufrida y peligrosa. Ya estoy en camino, poco a poco voy sintiendo el mundo exterior que me espera lleno de oportunidades. Aunque creía que fuera de mi hogar natal escucharía limpio y claro miles de cosas nuevas que nunca había oído antes, ruidos, conversaciones, pájaros, melodías, etc. Pero veo que estaba equivocado, no oigo nada, exactamente igual que en el lugar donde había estado hasta ahora, nada; tal vez aún no es el momento. Empiezo a sentir frío, aún estoy a tiempo de volver a atrás. Desde que he dejado mi hogar he estado aquí fuera parado, sin intentar moverme. Pero no es fácil, ¡ciego, sordo y sin ninguna guía que me indique el camino!
¡Creo notar algo! Está húmedo, quizá se trate de un riachuelo. ¡Podría seguirlo hasta llegar a su nacimiento! Pero prácticamente no tiene caudal, es como un sendero mojado rodeado de una hierva gruesa. Posiblemente sólo se trate de algún rastro que habrá dejado alguien al pasar. De todas maneras es lo único que tengo, avanzaré por él hasta alcanzar mi meta, aún sabiendo los peligros que entraña.
Poco a poco fue avanzando por el "sendero" que encontró. Sin ser conciente de que tal rastro había sido dejado adrede, como única guía para que pudiera llegar al nuevo hogar, en el cual pasaría meses, preparándose para ser totalmente independiente. Allí maduró y fue desarrollando el oído, ¡y también la vista! Con el paso del tiempo abandonó también este hogar, y fue entonces cuando reflexionó: "ojala hubiera nacido humano en lugar de canguro, ellos lo tienen más fácil: los sacan, los limpian y los ponen junto a su madre."
© Bustinic |