Es mejor hacerlo. Es mejor mirarte que intentar retener el recuerdo de tu imagen impalpable, es mejor que pensar en ti. Mejor ir a verte que soñarte, que imaginarte. La imaginación la voy a usar para volcarla en ti. Y en mi casa, hacértelo como tantas veces he descrito en mi cabeza. Al fin en tu compañía agarrarte de manera delicada pero con decisión, con la sonrisa del deseo en mis ojos, los mismos que impulsan mis manos a desnudarte y saberte excitada para seguir con la boca, llevándola a envolverte, y pasándote en dibujos de agua la lengua, intuyendo con alientos los labios, jugando a la tensión de un provocador pellizco con los dientes... Respirar, llenar el espacio de tu sugerente olor... Y llegando, realizar la perversión de cubrirte de chocolate... Es mejor hacerlo, mejor que soñarlo; y yo me pregunto si siendo una madalena puedes entender que así me gusta comerte, y si puedes comprender cómo me gusta tu sabor, y cuánto me provoca. Quizás, es mejor no saberlo.
© Karrajo |