Lecturas
Animaciones
Ilustraciones
fotografias
Vídeo
Música
Cine
Modelado
Cultura
Foro
Descargas
Enlaces
Recomendaciones
Boletín
Contacto
tienda
11
Me tira la sisa :: La Tienda On-Line de MwM
La imagen robada
La página en huelga
Pàpa, dame pa unas cañas
Ni se crea ni se destruye
Diccionario
Somos y estamos
Contacto
lecturas
   
karrajo
  En un círculo

“¡Corre! ¡Corre más deprisa! Si no aceleras, nunca podrás llegar al pasado”

Y eso fue lo último que oí de mi maestro, justo antes de viajar en el tiempo y alcanzar al pasado. Siempre había soñado con hacerlo, y él me enseñó la manera. Al probarla y comprobar que es cierta, aquí me dispongo a difundirla.
Así que hoy, amigos, vamos a viajar en el tiempo. Necesitamos un suelo y calzado cómodo.

Es tan sencillo, que en dos pasos llegaréis a conseguirlo.

El primer paso consiste en interiorizar el concepto, y lo haremos con un elemental ejemplo. Tenéis que levantar una de vuestras manos, y dibujar una circunferencia en el aire señalando con vuestro dedo índice. Al repetir este proceso cada vez a mayor y mayor velocidad, percibiréis una estela del dibujo de vuestro dedo, es decir, que aunque el dedo vaya por un sitio, sois capaces de ver el rastro que deja su movimiento sobre su posición un instante antes. En otras palabras: lográis ver vuestro dedo en el pasado.

El segundo paso ya es la consecución del viaje temporal. Podéis empezar a andar, enmarcando un círculo imaginario con vuestros pasos. Luego andando más rápido; luego a paso ligero; corriendo después; y así más y más (“¡Corre! ¡Corre más deprisa!”), acelerando hasta que alcancéis tal velocidad que seáis más rápidos que lo que tarda en desaparecer la estela de vuestra carrera.
En ese punto, según corréis presurosos, podréis llegar a ver el reflejo de vosotros mismos, que permanece de un momento pasado.
Ya sé que es genial, colosal, pero aún hay más, no es sólo eso, sino que logrando llegar a la altura de vuestro reflejo anterior, y mirando a los ojos de vuestra imagen del pasado, se podría llegar a observar el reflejo en un destello de una imagen vuestra todavía anterior.
Excelente, inaudito, titánico.

Mi maestro aún añadió más. “Y ahora frena y párate, aprendiz, para que asumas que no hay otra manera de percatarse que el viaje contrario, es decir, hacia el futuro, es tan simple como darse cuenta de que es un viaje en el que siempre estamos embarcados, pues aunque despacio, nuestra vida transcurre hacia el futuro”.
“Y esto de saber ir hacia el futuro, no lo conoce quien vive su vida demasiado rápido”.

Para que digan que los viajes en el tiempo son un timo.
 
© Karrajo