Dos acalorados in crescendo .
- Me molestan tus manías.
- Me repelen tus vicios.
- He desarrollado alergia a tus antojos.
- Tus costumbres martirizan, atormentan, y bloquean mi nirvana.
Brazos cruzados se refuerzan en su enredo.
- Ya no me quieres como antes.
- Nunca te quise como adverbio.
- Tu amor ha decrecido parabólicamente cóncavo.
- En todo caso, mis muestras de afecto disminuyen en función del tiempo, aunque de manera lineal.
Espalda con espalda, la discusión no carece de cierta comodidad física.
- No compartes mis gustos.
- A ti no te gusta nada de lo que me gusta a mí.
- Tú no gustas nada de lo que me gusta degustar a mí.
- El regusto de tus gustos cada vez me produce más disgusto.
Relucen intimidades, según salen a la luz de la ira.
- Y cuando ponte así.
- Y tú con tus ponte acá.
- Ponte para aquí.
- No, ponte tú aquel.
- Ponte aquí y ponte allá.
- Ponte aquello, eso, ese, nuestro, ello. Pon y pon, repón, dispón, impón, propón, interpón, superpón, sobrepón y yuxtapón.
Asterisco. Recurso fácil. Asterisco.
- Cuelga tú, amor.
- No, cuelga tú, cariño.
- No, tú, estimada.
- Cuélgate tú, predilecto.
Y la réplica.
- Ordena tu habitación.
- Dado que mi concepto de orden podría diferir del tuyo al basarse en un procedimiento distinto, fundándose por ejemplo en el apilamiento vertical de objetos, mejor pregunto: la ordeno, ¿bajo qué método?
- Bajo el de la simetría, euritmia, y proporción armoniosa.
- Y además, ¿a ti qué te importa? Si es mi habitación, es de mi propiedad.
- La propiedad es efímera. Tú eres un infacundo. Y no me gusta el desorden.
- Pues te compras otro.
© Karrajo |