Una pareja.
A él se le podría describir como un individuo aparentemente estable, con reconocida aceptación de las normas sociales de simulado trato afable hacia personas de efecto indiferente, y con una curiosa facilidad innata para el sexo oral:
- He salido antes del trabajo y he alquilado una peli, ¿la vemos?
Ingenioso para el diálogo, apto para la mediación en conflictos caseros, docto en relaciones internacionales. Aficionado al cine social, a la pintura impresionista:
- ¿Te quedas? Sí, seguro que en la tele hacen algo bueno.
En general un tipo calmado, aunque eso de casarse le puso nervioso en su momento. Era organizado y ahorrador:
- Yo te llamo
Eso sí, con sus episodios de mala leche, con carácter fuerte. De ideas claras y actitud siempre firme:
- Venga, vale, vamos donde tú quieras.
Ella: era vulgar y predecible.
Él no se dio cuenta. Tampoco ella le conoció jamás.
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