Me encierro en casa para ver mi reacción ante la oscuridad de un cuarto de baño, ceno atún, con mucho aceite y vino. La luz parpadea al final de la comuna de este bloque, no me produce agonía, sólo me deja la boca algo seca, trago y trago como un animal raro, soy yo el que me observa, soy yo el que habla con las latas, con los camiones abandonados del desguace, soy el que no deja de clavarse alfileres en las rodillas, soy yo todo, soy yo Dios y Dios está loco.
© El Ignorante
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