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karrajo
 La historia de Rafael

Rafael fue un buen hombre
con trabajo y casa en la ciudad,
tuvo dos hijos: Juan y Ezequiel
y una buena mujer.

Rafael tuvo a bien
no volver una noche a casa
dijo que no había tren
del trabajo a la ciudad y no volvió.

Dónde estás, Rafael?
No tienes miedo?
Dónde vas y a dónde irás?
Rafael.

Es mejor, pensaba él,
hacerlo solo,
la noche es fría y la lluvia gris
y todo se convierte en nada

Rafael, lo sé muy bien,
pasó noches enteras
arrastrándose intentando saber quién es
y quien puede ser (y quién quiere ser)

“Dónde vas, Rafael?
No tengas miedo”
Se decía una y otra vez

Rafael no tiene prisa
sus hijos saben vivir sin él
Juan es sabio y prometedor
y de Ezequiel nunca me habló

Tal vez será como él
un hombre solo
en medio de la gran ciudad
en la garganta del caimán

   Una vez, una mujer se encontró con Rafael
   le dijo: “Querías verme?”
   Sorprendido descubrió que esa pequeña mujer   
   no tenía ni edad ni dientes

   “Yo sé lo que quieres saber” le dijo, “acompáñame
   tengo carne y casa”
    Y al llegar, esa mujer le ofreció a Rafael
    deshacer sus dudas

          “ Si lo quieres saber me tendrás que creer
           Yo sé quien eres”
          “Mírame y lo podrás saber, págame y te lo diré
          No tengas miedo”

    Una vez que él lo pagó
     la mujer se ofreció a leer su mano
    “te mostraré, y me debes creer, quién eres 
y quien quieres ser, mira mis ojos”

“En ellos lo podrás ver
acércate Rafael, mira mis ojos”.
 
           Y al verlos, Rafael comenzó
           a  maldecir a gritos su nombre

Y el terror se apoderó
del corazón del pobre Rafael
y corriendo se marchó
y a la vez enloqueció
mientras las risas de la mujer
sonaban aún en él

         Hace años me encontré
        con la mujer que conoció el destino de Rafael
        Y cuando al fin le pregunté
       “¿qué fue aquello que mató al buen Rafael?

Ella riendo contestó
“nunca conocí a ningún Rafael”
 
© El Ignorante