Por la ventana de este departamento no veo el momento de ver parar la lluvia. No es fuerte, es una lluvia fina y delicada, pero el cielo es negro como una noche infinita. A mi me gusta la lluvia, estos días se hicieron para ablandar los muros de las ciudades y dejarnos escapar libres, como gaviotas, hacia un mar tranquilo donde descansar del miedo durante mil dulces años.
Veo parte de la ciudad desde aquí, ajena, miserable, triste. Como yo.
© El Ignorante
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