El sol no salió esta mañana. Sólo los ojos de la niña triste me envolvían en mi placentera huida. Sin café, sin tostadas, sin nada en el estómago contemplé a esa bella incertidumbre convertida en intangible para alguien como yo, llegado del barrio más bajo del placer de coexistir con otros habitantes.
© El Ignorante |