Nada te asustaba en esos días, te solía acariciar encogida en mis rodillas, dejábamos la vida pasar.
No eran necesarias las palabras, entre libros y papel mezclábamos sonrisas que ahora saben poco de mí.
Como en un verano de horas frías, nada como el mar para curar heridas, la playa queda lejos de aquí.
No me he acostumbrado a tu sonrisa. Qué difícil encontrar un hueco en una vida que no acabe perdida.
Sabes que nunca fui de lo mejor que ha pasado en tu vida. Sabes que soy como tú, un instante fugaz en miles de horas.
Esta canción es mi única despedida, así digo adiós y pido perdón por nunca olvidarte, por decir que no.
Esta es la forma más triste de darte mi adiós, con una canción que no tiene fin, que vive en tu risa, manchada de ti.
© El Ignorante |